Hablamos de un pueblo con mucha historia; esta se encuentra escrita en sus piedras, esperando que el visitante la lea en ellas.
Entrando por una de las puertas que dan acceso a la villa deambulamos por sus calles, en ellas se pueden ver algunas casas palaciegas que aún conservan sus blasones y escudos labrados. Al norte del pueblo se encuentra la iglesia de Santa Maria de los Reyes, con un pórtico en piedra policromada. Al sur, la iglesia de San Juan.
Siguiendo la muralla por el exterior, se puede rodear el pueblo caminando por sus paseos: el Collado, los Sietes, la Barbacana, el Paseo de la Cigüeña y la Plaza Nueva. Lugares que permiten dejar vagar nuestra imaginación y contemplar los viñedos que se extienden a nuestros pies.
Las altas murallas de Laguardia son gruesas paredes de unos 2 metros, recubiertas con piedra de sillería y coronadas por un adarve almenado, que en su tiempo permitía recorrerlas en todo su perímetro. Las puertas de acceso a la Villa son cinco.
Plaza fortificada en el centro de la Villa. Sobresalen en ella el edificio del antiguo ayuntamiento con el escudo imperial de Carlos V, y el ayuntamiento actual, que luce en su fachada el escudo de la Villa. En su fachada, un especial reloj tipo carillón luce desde el 31 de diciembre de 1998.
El horario del reloj es:
De Octubre a Mayo: 12.00, 14.00, 17.00 y 20.00
Junio a Setiembre: 12.00, 13.00, 14.00, 17.00, 20.00 y 22.00. Se recomienda acudir 3-4 minutos antes de las horas marcadas.
El subsuelo de Laguardia se encuentra horadado por las bodegas o 'cuevas', excavadas bajo las viviendas y calles, a unos 6 metros de profundidad.
En torno a la villa se pueden ver bodegas de arquitectura más moderna. La oficina de turismo dispone de un listado de bodegas que ofrecen visitas a sus instalaciones.
Se comienza a construir en el siglo XII y se finaliza en el siglo XVI. Destaca sobre el conjunto su monumental portada gótica realizada en piedra a finales del siglo XIV, la policromía, perfectamente conservada, data del siglo XVII. El retablo mayor, del siglo XVII, es obra de Juan de Bascardo.
Prácticamente toda la factura de la iglesia es gótica. En el siglo XVIII se amplía la iglesia adosando a sus pies la Capilla de Nuestra Señora del Pilar. En el exterior destacar su portada sur, llamada 'puerta de los abuelos', de estilo gótico.
En la proa del imaginario barco que asemeja Laguardia, se enmarca su precioso paseo: El Collado. En su vértice, el busto dedicado a Félix Mª Sánchez Samaniego desafía el azote de todos los vientos.
Este paseo es un lugar paisajístico, desde este lugar podemos ver como se erige majestuosamente, ante nosotros la Sierra de Cantabria, y como se abren a sus pies las tierras de Navarra, Castilla y Aragón, alejándose hasta fundirse con el azul del cielo.
En los alrededores de Laguardia se ha encontrado gran cantidad de restos arqueológicos.
Destacan el Poblado de la Hoya, que además posee un museo 'in situ' con los hallazgos encontrados en las excavaciones, y un gran número de dólmenes que pueden ser visitados.
Esta comarca, famosa por sus vinos, ofrece también la posibilidad de visitar alguna de sus bodegas, y conocer más de cerca el proceso de elaboración que se sigue desde la vendimia, hasta la obtención de nuestros prestigiosos caldos, pudiendo incluso catar los diferentes tipos de vino.
Cuenta Laguardia con dos humedales naturales de agua dulce y una balsa artificial, todos ellos con un extraordinario valor biológico y ecológico,motivos por los que en la actualidad están declaradas como Biotopos Protegidos..
Oficina de Turismo de Laguardia - Casa Garcetas - Calle Mayor, 52 · Tfno/Fax: 945 600 845